Le doy la bienvenida a este espacio, en el que con más o menos acierto, y con menos que más objetividad y adecuación intentaré mostrar la ciudad-paraíso a mi gusto-que hace que las preocupaciones pasen a un segundo plano y vaya caminando por las amplias y transitadas calles con una sonrisa pícara porque se va dando cuenta de que el hombre cuando quiere puede hacer las cosas más bellas que uno pueda imaginar.
Con entusiasmo e ilusión, abro las puertas de éste, mi espacio, el espacio de una pequeña estudiante que se hace llamar Laura que creció al visitar este lugar.
Por otra parte antes de que siga leyendo, he de advertirle que si usted es un hombre rubio con pelo lacio , inteligente y en buena forma física (o su equivalente femenino) deje de leer y váyase a estudiar el universo , a jugar al fútbol o a ligar , ya que siendo realista no creo que le interese mucho leer los sentimientos que despertaron una serie de piedras bien colocadas a una adolescente corriente de 17 años. Así que Sr./a rubio/a , inteligente y deportista ¡Nos vemos!
Ahora que los perfectos nos han abandonado y nos hemos quedado los que de verdad valemos la pena comienzo este viaje por las preciosas calles de la capital del imperio más grande jamás visto
Sin más dilación, os doy la bienvenida a... ¡ROMA!

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